El retrato de Dorian Gray para niños

Oscar Wilde escribió excelentes cuentos, como El príncipe feliz o El gigante egoísta, algunas novelas cortas como El fantasma de Canterville, pero, sin duda alguna, su mejor novela es El retrato de Dorian Gray.

Aquí tienes el mejor resumen que existe en línea de este maravilloso libro, ya que hemos adecuado el lenguaje para que sea comprensible para todos los niños y jóvenes, pero sin perder la esencia de la obra original. 

En esta versión infantil y juvenil verás a los personajes legendarios, como Dorian Gray y Lord Henry y te vamos a contar algo sobre éste: Oscar Wilde se puso a sí mismo como personaje, así que cuando escuches a Lord Henry, eso como si escucharas al autor. Ahora, a disfrutar. 

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El retrato de Dorian Gray para niños

El retrato de Dorian Gray - Resumen por capítulos para niños

CAPÍTULO 1

Lord Henry se encontraba en una hermosa sala. Ahí estaba su amigo Basil Hallward. Él era pintor. Junto a él estaba el retrato de cuerpo entero de un joven muy guapo.

—Es tu mejor pintura, Basil —dijo lord Henry—, lo mejor que has hecho. Debes mostrarla sólo a gente que sepa de pintura

—No creo que se la enseñe a nadie —contestó Basil.

—¿No lo harás? Qué son extraños los pintores. Pasan toda su vida buscando fama y después ya no la quieren.

—Sé que te vas a reír de mí —dijo el pintor—, pero he puesto mucho de mí en esta obra.

Lord Henry se estiró en el sofá y se burló del pintor.

—Sabía que te ibas a reír.

—¡Eres muy vanidoso! Ya vi bien la pintura y no te pareces a ella. Tú tienes el pelo negro y no eres muy guapo, el hombre del retrato parece hecho de marfil por lo hermoso que es. No, Basil, no te hagas ilusiones, tú no eres como él.

—No me entiendes, Harry —le dijo el pintor a su amigo (así le decía de cariño)—, ya sé que no soy como Dorian Gray.

—¿Dorian Gray? ¿Así se llama?

—Sí, así se llama. No te quería decir.

—¿Por qué no me querías decir?

—Sentía que si te decía su nombre, mi pintura perdería su magia. Cuando viajo tampoco le digo a nadie a dónde voy.

Lord Henry (recuerda que sus amigos le dicen Harry) sacó su reloj y dijo que ya se iba.

—Antes de irme —dijo lord Henry—, quiero que me digas la verdadera razón por la que no mostrarás tu cuadro.

—Está bien, te lo voy a contar. Es una historia muy sencilla. Fui a una fiesta. Al llevar ahí diez minutos sentí que alguien me miraba. Al darme la vuelta vi a Dorian Gray por primera vez. De inmediato supe que él iba a ser muy importante para mí y mis pinturas. Me dio miedo y no sé bien por qué.

—Los cobardes también hacen lo que quieren —dijo lord Henry.

—No lo creo. Mejor te sigo contando. Con mucho esfuerzo logré llegar a la puerta, pero ahí me encontré con la dueña de la casa. Ella me preguntó si ya me iba. ¿Recuerdas su voz?

—Claro. Ella suena como un pavorreal.

—No me dejó salir. Me presentó a reyes, príncipes, militares, aristócratas y damas con narices de loro. Habló de mí como si fuera su mejor amigo. De repente, me encontré de frente con el joven del retrato. No sé por qué, pero le pedí a lady Brandon que nos presentara.

—¿Qué dijo la dueña de la casa de este joven?

—Algo así como: <<muchacho encantador. Creo que toca el piano, ¿o es el violín, mi estimado señor Gray?>> Los dos nos comenzamos a reír y nos hicimos amigos.

—Cuéntame más sobre ese joven, ¿lo ves con frecuencia?

—Todos los días. Eso me hace muy feliz.

—¡Extraordinario! Creí que sólo te interesaba el arte.

—Dorian es todo mi arte, Harry. Para mí es más que un modelo que puedo dibujar. Gracias a él pinto mejor. Creo que no puedo explicarte lo que este joven significa para mí.

—Eso que me cuentas es maravilloso. Tengo que conocerlo. Entonces, ¿Por qué no quieres exponer su retrato?

—Porque lo admiro mucho y se nota en el cuadro. Él no lo sabe y no lo sabrá nunca.

—Dime, ¿Dorian Gray te quiere?

—Un poco, pero le digo demasiadas cosas lindas. Casi siempre es encantador conmigo; pero a veces es muy desconsiderado. Tengo la impresión de que le gusta hacerme sufrir.

—La belleza se pierde, Basil. Tú eres inteligente y eso no se va nunca. Tal vez te canses primero tú de él. Por cierto, acabo de acordarme.

—¿Acordarte de qué? —preguntó Basil.

—De dónde he escuchado el nombre de Dorian Gray.

—¿Dónde? —preguntó molesto el pintor.

—No es necesario que te enojes, fue en casa de mi tía. Me dijo que era un joven maravilloso, aunque nunca me dijo que fuera guapo. No sé por qué, pero lo imaginé como una criatura horrible llena de granos, cubierto de pecas y con pies planos. No sabía que fuera tu amigo.

—Me alegra que no fuera así, Harry.

—¿Por qué?

—No quiero que lo conozcas.

—¿No quieres que lo conozca? —preguntó lord Henry.

—El señor Dorian Gray está en el estudio —anunció el mayordomo del pintor.

—Ahora tendrás que presentármelo —dijo con una sonrisa lord Henry.

—Dígale al señor Dorian Gray que espere. En un momento estaré con él.

Basil se volteó hacia su amigo.

—Dorian Gray es mi mejor amigo —dijo—. Es una persona sencilla y bondadosa. No lo eches a perder. No le metas ideas feas en la cabeza. Recuerda que él es el modelo de mis mejores pinturas.

—¡Qué tonterías dices! —dijo Harry.

Luego lo tomó del brazo y lo metió a la casa.

CAPÍTULO 2

Al entrar, vieron a Dorian Gray sentado al piano. Estaba hojeando las páginas de un libro.

—Tienes que prestármelo, Basil —exclamó.

—Si te dejas pintar bien, te lo prestaré.

—Estoy cansado de posar y no quiero un retrato de todo el cuerpo —respondió el muchacho viendo a lord Henry—. Discúlpame, no sabía que estabas acompañado.