Fábulas de Esopo para niños

¿Sabías que puedes tener el aprendizaje de las FÁBULAS DE ESOPO y, además, disfrutar de un lenguaje sencillo y divertido? ¡Así es! Hemos creado esta nueva versión de las historias de Esopo para niños. Así, vas a leer y leer durante mucho tiempo, y podrás disfrutar de las moralejas que nos dejó el autor.

¿No sabes qué es una moraleja? Bueno, pues en las fábulas, al final, siempre se deja un mensaje para aprender. Aquí podrás encontrar todas esas moralejas, pero contadas por un personaje muy especial. ¡Conócelo!

Fábulas de Esopo para niños

El león y los tres bueyes

Un grillito estaba viendo a tres bueyes que pastaban siempre juntos. Eran los mejores amigos del mundo. ¡No se separaban para nada!

De pronto pasó un león y le dieron ganas de comérselos. No podía hacerlo porque unidos eran demasiado fuertes para él. ¿Te imaginas a unos bueyes derrotando al rey de la selva? Por eso, con astucia, le dijo a uno de ellos:

—Tu compañero está hablando mal de ti.

Luego le comentó a otro:

—Tu amigo piensa que eres débil.

Y al tercero le dijo al oído:

—Los otros dos creen que eres flojo.

Los bueyes se enojaron entre sí. ¡Hubieras visto! Se gritaron, se dijeron cosas horribles. Luego de eso, se separaron.

Y así, al ya no estar unidos, el león se los comió a cada uno con tranquilidad.

El grillito se puso triste y pensó “yo creo que si los bueyes hubieran continuado con su amistad, habrían ganado”.

El águila, el cuervo y el pastor

El grillito estaba parado en una roca viendo a un águila. ¡Ella estaba muy lejos, casi por las nubes! De pronto, ¡el ave se lanzó para atrapar a un corderito! Un cuervo que la vio, la quiso imitar. Lo malo fue que se aventó hacia un carnero, que es mucho más grande que un corderito.

¿Qué crees que paso? Claro, ¡se enredó con sus patas en la lana!

Aunque intentó soltarse, no pudo hacerlo.

Un pastor vio lo que sucedía. Tomó al cuervo y le cortó las puntas de las alas para llevarlo con sus niños.

Uno de ellos le preguntó:

— ¿Qué clase de ave es, papá?

—Sólo es un cuervo, pero se cree águila —contestó el padre.

El grillito se acercó al cuervo para preguntarle:

—¿Por qué te comportas como un águila?

—Estoy harto de que me digan que soy feo y tonto —contestó el cuervo.

—Los cuervos son muy inteligentes. ¡Lo tienes todo para ser feliz! —dijo el grillo, y se fue.

El águila con el ala cortada y la zorra

Te voy a contar una historia muy triste. Cierto día un hombre muy malo atrapó a un águila. Le cortó las puntas de las alas y la puso en el corral junto a las gallinas. ¡El águila estaba muy triste porque antes era poderosa! Ahora ya ni siquiera podía comer.

Un hombre bueno pasó por ahí y, como le gustó mucho, la compró. Le quitó las alas que le habían cortado. Al poco tiempo le salieron nuevas. Cuando el águila se sintió bien, ¡voló de inmediato! Lo primero que hizo fue cazar a una liebre (que son parecidas a los conejos) para dársela de regalo al hombre bueno.

La zorra la vio, y con mucha maldad le dijo:

—No le lleves la liebre a quien te liberó. No tiene caso, porque él ya es bueno. Mejor dásela al hombre malo, así ya no te atrapará de nuevo.

El grillito vio esto, se subió en el ala del águila y le dijo:

—Yo creo que deberías ayudar a todos. Así los buenos te seguirán ayudando.

—Pero, ¿y las personas que hacen daño a los animales? —preguntó el águila.

—Pues si eres amable con ellos, tal vez cambien. ¡Hay que enseñarles con el ejemplo!

El águila y los gallos

Dos gallos decían:

—Yo les gusto más a las gallinas.

—¡Claro que no! Yo soy el más guapo.

Después de pelear así un rato, uno de ellos logró que el otro huyera.

Muy triste, el perdedor caminó hacia un matorral. En cambio, el vencedor se subió al techo del gallinero. Ahí se puso a cantar muy fuerte.

Nuestro grillito vio como un águila muy veloz voló hacia él y ¡lo atrapó! Desde entonces, el gallo perdedor fue el favorito de las gallinas.

El grillo fue con sus hermanos para contarles lo que pasó. Luego les dijo:

—Hoy aprendí algo. A los animales presumidos les puede ir muy mal.

Los demás estuvieron de acuerdo y prometieron que toda la vida serían humildes.